La mentira se lleva todo,entra despacio y se instala donde antes solo hubo verdad. Primero roba las palabras sinceras, luego nos quita miradas que antes se buscaban,y poco a poco va apagando la luz de lo creías sincero. Se lleva la confianza que tardó años en construirse,mancha recuerdos con la duda,¿fué real lo que vivido?. No solo te arrebata a la persona,también nos quita pedazos,capacidad de creer, tranquilidad y certeza. Y lo más duro de todo no es la pérdida en sí,es saber que el amor no murió por falta de cariño,sino porque alguien decidió cambiar la verdad por mentiras. Vivir atrapado entre ellas nos hace sombríos y solos. Creando una mentira a diario y haciendo parte de ella a quienes no decidimos ser parte. Decidir la verdad por la mentira nos da libertad y paz. Si vamos a crear un mundo diferente, decidamos que sea la que no nos arrebate nuestra felicidad, ni de los que amamo…