La arena casi acaba el reloj Nunca pude llegar a tiempo. La vida me cortaba la respiración, aunque ellos seguían ahí, en su descanso a ocultas del sol, donde el tiempo ya no recordaba su existir. Eran cortinas de arena por aquellas pirámides, miles de momias aún enterradas, sin identidad, tal cual pareciera que escaparan de los guardias de fronteras actuales, o aún ocultando sus historias y tesoros. Egipto, maravilla eterna, donde radica detenido el tiempo, donde no se levantan, a pesar de que ha pasado tanto, de su descansar. Los antiguos reyes y gobernantes, con las creencias más antiguas y sus culturas únicas, listas para ser compartidas con aquel que encuentre sus secretos. Como aquella belleza de mujer aún oculta del mundo moderno, a la cual muchos llamaban bruja, pero otros llamaban diosa. Reencarnación de la misma belleza divina, en persona entre aquellos que la tenían cerca, per…