En un futuro lejano, donde las naves espaciales cruzaban el cielo como aviones de papel, vivían Xiomara y Jeremy. Eran los dos niños más jóvenes de la tripulación de la Estrella Azul, una nave que exploraba planetas desconocidos. Xiomara tenía diez años y era muy intrépida y divertida. Le encantaba correr por los pasillos, contar chistes que hacían reír a todos y siempre quería ser la primera en tocar cosas nuevas o caminar por lugares que nadie había visto antes. Su sonrisa era tan brillante como las estrellas que veían por las ventanas, y nunca le daba miedo nada. Jeremy, por su parte, tenía ocho años. Era reservado y noble. Le gustaba pensar las cosas antes de hacerlas, hablaba poco pero cuando decía algo todos lo escuchaban con atención. Siempre cuidaba de los demás, nunca quería que nadie se lastimara y, aunque no lo demostraba mucho, se preocupaba muchísimo por sus compañeros. Un…