*NOCHES DE TERROR: VIENTOS DE OCTUBRE* En Zaruma, todos saben que después de las doce no se debe pasar por el callejón de la mina abandonada. Yo no creí, hasta esa noche. La luz se fue a las 11:47. Lo recuerdo porque estaba viendo la hora para dormirme. Mi mamá me había dicho: "cuando se va la luz en el cerro, no abras la ventana". Yo la abrí. Afuera no llovía, pero el viento traía un olor a tierra mojada y a algo más... como a humo viejo. Y en la calle, justo bajo el poste apagado, había alguien parado, mirando hacia mi ventana. No se movía. Solo miraba. Y recordé, dicen que en el mes de octubre los vientos no soplan para limpiar las calles, sino para arrastrar almas que se quedaron atrapadas. Mi abuela lo decía, cada octubre, cuando las hojas se levantaban solas en remolinos en mitad de la calle, sin que nadie las tocara. "Escucha bien, mija", me decía mientras cerraba las ventanas, "…